InicioDESTACADOSCervantes estuvo en Álora como comisario del Rey

Cervantes estuvo en Álora como comisario del Rey

ALORA. (De nuestro corresponsal.) — En la fachada de un edificio destinado a escuelas nacionales, levantado el pasado año, ha sido colocada una artística placa o lápida conmemorativa, cuyo texto, bajo el escudo de Alora, es como sigue:

«El ingenioso hidalgo don Miguel de Cervantes Saavedra ejerció en este lugar, por los años de 1587 a 1593, su empleo de comisario del rey. En memoria suya se levantó este edificio el año de 1967».

El lugar para la fijación de esta placa no ha podido ser más apropiado. El nombre de Cervantes, príncipe de nuestras Letras, puesto en el frontispicio de una escuela. Además, la escuela se halla en la plaza del 18 de Julio (actual Plaza Baja de la Despedía), a la entrada de la calle Ancha, en cuyos lugares inmediatos se encontraban entonces los organismos oficiales de la villa, que precisamente tuvieron que ser los que con más necesidad hubo de frecuentar el glorioso visitante.

Leyendo biografías de grandes hombres vemos que en ellas se registran hasta los menores detalles. Y es que tratándose de mentalidades privilegiadas que dejaron tras de sí estelas luminosas, todo lo concerniente a ellas nos llega a interesar: las enseñanzas de sus obras, la ejemplificación, el modo de reaccionar ante determinadas circunstancias y ante situaciones difíciles, etc.

Nos interesaba grandemente disponer de suficientes datos que acreditasen la estancia de Cervantes en Alora y ya los tenemos de fuente fidedigna y completa.

El famoso manco puso sus plantas en el mismo suelo que ahora pisamos nosotros. La feliz iniciativa para la colocación de dicha lápida la tuvo el alcalde presidente de esta Corporación municipal, don José Fernández López de Uralde, quien ha tenido la gentileza de facilitarnos información escrita, concluyente y definitiva, a los fines que nos proponíamos en este artículo, que copiamos literalmente y que, como broche de oro, viene a cerrar este trabajo. Dice así:

“Dice el ilustre cervantista don Francisco Rodríguez Marín, director que fue de la Real Academia Española de la Lengua, en su obra “Luis Barahona de Soto”, página 209, que “al comenzar el año de 1587, Cervantes, sin amparo de príncipes, estropeado de la mano izquierda, sin bienes de fortuna que por su cuantía mereciesen tal nombre, abandona sus por entonces estériles empresas literarias. Trasládase a Sevilla y, después de ocuparse en algunos enojosos encargos, solicita y obtiene el humilde empleo de comisario del rey, a las órdenes de Antonio de Guevara, proveedor de las galeras, y después de Pedro de Isunza, que sucedió a Guevara en el cargo del abastecimiento. En estos años, hasta el de 1593, Cervantes, cumpliendo los deberes que le imponía su desmedrado ejercicio, ocasionado como el que más ha malquerencias y desazones, visitó muchos pueblos de Andalucía, entre ellos a Teba, Ardales y Alora”.

También don Francisco Navarro Ledesma, en su magnífica biografía “El Ingenioso Hidalgo Miguel de Cervantes Saavedra”, recoge en su capítulo XXXV “los días de ajetreo y correrías” del príncipe de nuestras Letras, a partir de su nombramiento de comisario del rey, diciendo que “entonces fue cuando recorrió los lugares y villas andaluzas más notables”. “Consta —sigue diciendo— que estuvo, entre otras, en Teba, Ardales y Alora, y entonces fue cuando acabaron de entrar en el gremio de su habla los infinitos modismos andaluces y no puramente sevillanos que pueden notarse en las “Novelas Ejemplares”, en el “Quijote” y en el “Persiles”, aunque en éste, menos. Entonces es cuando aprendió y supo las historias de andaluces, amoríos que en todas sus obras intercaló.”

«Ideal» 5 Octubre 1968.

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