El cuarto fin de semana de Cuaresma concluyó con la procesión del Grupo Parroquial de Nuestra Señora del Sol, que por segundo año consecutivo realizó su salida desde el santuario de la Victoria. La imposibilidad de hacerlo desde la iglesia de San Lázaro, cuya puerta resulta demasiado estrecha para el trono, obligó a repetir este punto de partida. En una tarde luminosa y de clima primaveral, la Dolorosa tallada por Israel Cornejo recorría las calles acompañada por nazarenos vestidos de negro con cirios blancos, conformando un cortejo sobrio y de carácter serio que inició su marcha con quince minutos de retraso sobre lo esperado. La imagen comenzó su itinerario a las 18:20, arropada por la banda Maestro Eloy García, que participaba por primera vez y abrió su repertorio con la marcha ‘Cristo del Amor’.
La Virgen del Sol lucía para la ocasión una nueva saya de terciopelo burdeos con bordados del siglo XIX, un rostrillo de tisú plateado y varios detalles simbólicos, como un alfiler con forma de libélula en recuerdo de una hermana fallecida y un lazo rosa en apoyo a la lucha contra el cáncer de mama. El trono, de líneas barrocas y enriquecido respecto al año anterior, incorporaba distintos elementos cedidos por hermandades de Sevilla y Torremolinos. Era portado por unos 140 jóvenes, muchos de ellos estudiantes del colegio Maristas cercano. En los días previos, la futura hermandad tuvo que ajustar el recorrido previsto tanto en la ida como en el regreso, adaptándolo a nuevas circunstancias y tomando calles alternativas hasta retornar a la plaza de la Victoria y avanzar hacia la plaza Alfonso XII.

