Un plato suave, colorido y lleno de sabor, perfecto para sorprender con ingredientes sencillos y un resultado de restaurante.
Ingredientes (2 personas)
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1 filete grande de rosada
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1 cebolla
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150 g de guisantes (frescos o congelados)
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1 vaso pequeño de vino blanco
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100 g de gambitas peladas (cocidas previamente) (opcional)
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150 g de almejas (opcional)
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Aceite de oliva virgen extra
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Sal y pimienta al gusto
Elaboración paso a paso
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Cocer y preparar los guisantes
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Cocina los guisantes en agua hirviendo con una pizca de sal hasta que estén tiernos.
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Escurre y reserva.
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Sofreír la cebolla
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Pica finamente la cebolla.
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En una sartén amplia, añade un chorrito de aceite de oliva y sofríe la cebolla a fuego medio hasta que esté transparente y ligeramente dorada.
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Integrar guisantes y gambas
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Incorpora a la sartén los guisantes y las gambitas peladas.
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Cocina unos minutos para que se mezclen los sabores.
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Opción para la salsa
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Si quieres una textura más cremosa y sabrosa, bate parte del sofrito (cebolla, guisantes y gambas) con un poco de caldo o agua, dejando algunos guisantes enteros como “tropezones”.
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Vuelve a añadir la mezcla a la sartén y remueve bien para integrar.
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Sellar la rosada
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En otra sartén con un poco de aceite de oliva, marca el filete de rosada por ambos lados a fuego medio-alto hasta que esté dorado.
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Salpimienta al gusto.
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Unir todo y añadir vino
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Pasa la rosada a la sartén del sofrito o la salsa.
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Vierte el vino blanco y deja que hierva un par de minutos para que evapore el alcohol.
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Si quieres, añade las almejas en este momento y cocina hasta que se abran.
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Finalizar y servir
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Rectifica de sal y pimienta.
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Sirve caliente, acompañado de pan o arroz blanco para disfrutar al máximo de la salsa.
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