18 mayo, 2021

Doña Remedios

Cada verano tengo la oportunidad de caminar por el Camino de la Venta Tendilla, sitio de grato recuerdo por ser de los pocos en los que muchos vecinos acogían con agradecimiento las visitas de los que a la búsqueda del voto perdido  tuvimos el honor de colaborar con Diego Mamely en años muy difíciles para nuestra democracia.

Recuerdo como mi madre me contó el homenaje que, sus antiguos alumnos, hicieron a la que fue su maestra  Doña Remedio Díaz; la fecha, 20 de agosto de 2017 y el sitio,  el inmueble de la antigua escuela   donde ejerció su labor  como docente colocando  una cerámica conmemorando su  figura.

José María Hidalgo López, uno de los promotores del evento aportó unas notas biográficas determinantes para conocer un poco mejor a la homenajeada que por concesión del Ayuntamiento de nombre a la entrada del partido rural como puede verse en la fotografía 

“…Nace el 10 de mayo de 1902 en Vélez Málaga (Málaga) de familia humilde, es la segunda de cinco hermanas, viviendo su infancia en Almayate, pedanía de Vélez Málaga, con unos tíos padrinos, él maestro de escuela rural, y posible origen de la vocación por el magisterio de Remedios.

Pese a su condición de mujer, su familia le apoya para estudiar en Málaga para lo cual obtiene una beca, ayudándose además, con trabajos de costura y bordado que realiza, hasta terminar su carrera.

El 1 de julio de 1934, con treinta y dos años, ingresa en el Cuerpo de Magisterio Nacional, siendo su primer destino el pueblo de Igualeja, donde ejerció algunos meses como interina.

Durante al año 1935 – un año antes de inicio de la guerra civil – toma posesión de su plaza definitiva en la escuela nacional-rural de “La venta de Tendilla” (Álora) en donde permanece durante cuarenta años, hasta su jubilación.

Allí contrae matrimonio, con Juan García Vázquez (Calderón), vecino del caserío hombre de campo honesto y trabajador, que la sobrevivió. Ya jubilada y delicada de salud, ella, que no tuvo descendencia, pese a que sus hijos se contaban por centenares, se traslada a Málaga al amoroso cuidando de su sobrina Estrella Jurado, que le ayuda en su seguimiento médico y le acompañará en numerosas visitas a la “Venta” para reencontrarse con sus vecinos, lo que se perpetuó hasta su muerte, acontecida en 1985.

Doña Remedios, como era conocida por todos, no fue una maestra al uso. De ferviente y decidida vocación docente, toda su vida profesional transcurrió en el mismo destino, formando parte de la comunidad de manera especial y esencial.

Como resultado de una tan larga relación, se erigió en constante referente para todos en la comarca. Los inviernos, en reuniones de tertulias vecinales, en torno a los braseros de picón compartidos, y en verano en charlas, al borde la era comunitaria, enseñando labores de bordado, cuyas delicadas manos eran capaces de hacer.

Fue la maestra de los padres, y más tarde lo sería de los hijos, en los que veía reflejado el carácter de sus antiguos alumnos, no perdiendo jamás el contacto con ellos, sin importar la edad, actividad o profesión que estos tuviesen.


 

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