El Perdío (52º aniversario)

Nosotros los jóvenes, no somos ni mucho menos los más indicados para evocar las múltiples virtudes cofrades de Pepe «El Perdío», pero si para poner a los pies del Nazareno nuestro homenaje a quien tanto lo quiso; no se concebían el uno sin el otro.

José Navarro Palomo nació en 1886; desde muy joven fue el encargado de múltiples tareas en la Hermandad; limpieza, almacenes, reparto de túnicas, cobrador…, las mil y una tareas que ocupaban casi todas las horas de su Cuaresma, se veían culminadas cuando cada Jueves Santo recorría las calles del pueblo tocando su trompeta: era la llamada para la procesión de Nuestro Padre a sus hermanos.

La humildad de sus orígenes y la sencillez de su espíritu hizo que Nuestro Padre lo mirara con sus mejores ojos, salvando su vida en las persecuciones que sufriera durante la guerra civil por el único motivo de seguir amando hasta el límite a su Cristo de las Torres.

En la vida particular fue un poco de todo: hortelano, verdeador, encalador, podador de parras, etc… Cantaba primorosamente las saetas que nacieron en Alora que casi se fueron a la tumba con él.

Cuando llegaba la Semana Santa de 1974, concretamente el 4 de marzo, se fue definitivamente con Nuestro Padre gozando para siempre de la eterna Semana Santa celestial.

(Texto que escribí en el reportaje publicado en la revista Nazareno de las Torres en 1994)

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