22 febrero, 2024
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Antiguo altar de San Antonio en la Iglesia Parroquial de Álora.

La primitiva imagen de San Antonio, su retablo, las tres pequeñas imágenes que estaban instaladas en su retablo y la verja de hierro que le aislaba de la nave de la iglesia fueron costeados por Catalina Alvarez Cornejo. Las tallas de Santa Catalina, San Fernando y San Francisco de Paula figuraban en los laterales y la parte superior del retablo. La de Santa Catalina hacía referencia al nombre de esta mentora, la de San Fernando en honor de su marido, Fernando Pérez Ductor, y la de San Francisco de Paula por su hija mayor.

Catalina Alvarez Cornejo nació en Alora el 2 de noviembre de 1.734, hija de Juan Martín Alvarez Cornejo y Francisca Navarro Fernández. La bautizó en esta parroquia su tío el beneficiado José Navarro Fernández, actuando de padrino Miguel de los Santos, Teniente Corregidor hermano del oficiante.

Casó a los 17 años y tuvo 13 hijos. Temiendo que estos fuesen contagiados de lepra, enfermedad muy extendida en su familia, -cuatro de los Alvarez Cornejo y Ramos murieron de lepra en el Hospital de San Lázaro en Granada y Antonio e Isabel Miranda Vergara de lo mismo en Alora- se encomendó a San Antonio de quien era muy devota para que, actuando de intermediario, Dios librase a sus hijos de esta enfermedad. (1) Y en acción de gracias, costeó el conjunto relacionado al principio y mientras duraron las obras para instalar al santo en la parroquia, la talla de San Antonio que se adquirió en Sevilla estuvo duran nueve meses en su casa, el nº 9 de la calle Negrillos.

El día de San Antonio fué trasladado procesionalmente a la iglesia y se dieron fiestas simulando incluso una capea de reses por no permitir lo angosto de la calle Negrillos lidiarlas realmente.

Se desconoce el autor de la imagen que se intentó salvar en el año 1.936 enterrándola en el corral de la casa nº 13 de la calle Atrás. El trabajo realizado para ocultarla fue en vano al ser el lugar vulnerable a la vista desde la parte trasera de los edificios de la calle La Parra. Se corrió un riesgo y fue descubierto. Intimidando a sus moradores, fue desalojada la vivienda y desenterrada la imagen, allí mismo destruida, convirtiéndose en una pieza más que integra el catálogo de absurdas pérdidas de obras artísticas. (2)

En el espacio entre el Altar de San Antonio y el Cancel de la calle Bermejo se situó a la Virgen del Amparo, cuando la cedió el año 1929 al marcharse a Italia Rafael Alfonso García Hidalgo, imagen que posteriormente en Málaga se le dió culto bajo la advocación de Nuestra Señora de la Amargura, más conocida como Zamarrilla. (3)

NOTAS.

(1) Comprendo que no sea muy edificante para los que carecen de fé traer a colación esta forma de religiosidad, como si el Dios de Jesús actuase por mediación de los santos en respuesta a unas donaciones. Si así fuera, lo convertiríamos en un Dios caprichoso o sobornable. No obstante, lo hago constar, en aras del motivo histórico por el que se construyó este conjunto de altar y retablo con la imágen de San Antonio y me inclino por la enorme fé de Catalina Alvarez que en el trance cuando la naturaleza raya en la impotencia supo poner en práctica esta forma de espiritualidad costumbrista. Esta manera de vivir la fé no está en contradición con la actitud cristiana de proclamar a un Dios gratuito, que a veces, parece que actúa de una manera aparentemente ilógica y absurda para nuestra forma de pensar. Por eso, nos equivocamos cuando pretendemos tener el monopolio de Dios y no comulgamos con el Dios de todos, Dios que también dispersa a los arrogantes, o derriba a los poderosos y ensalza a los humillados, el que colma a los hambrientos de bienes, el que despide a los soberbios con las manos vacías.

(2) El Niño Jesús que portaba este San Antonio se pudo salvar porque estaba oculto en un lugar diferente, incorporándose a la talla propiedad de la familia Leria al que se dio culto unos años en la Parroquia tras la guerra civil.

(3) En la Semana Santa del año 1.930 se compuso un calvario en el Altar Mayor constituyéndolo la Virgen del Amparo como Dolorosa, teniendo a su izquierda a San Juán y a la derecha una verónica que era la imagen de la Virgen de los Dolores que en esa época estaba en la Vera Cruz, cuya cabeza retocada es la actual Virgen de los Dolores.

Felipe García Sánchez

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